Julián, accolto da deudas, accettò un impiego notturno in una fabbrica di plastica. Llegaba oliendo a trabajo de verdad y, según Morales, hasta se le había desinflado la panza de tanto correr.
Silvia, per non perdere tutta la sua immagine, ha iniziato a mangiare pastelli per vendere tra i suoi amici. Los hacía usando mis delantales viejos. Al principio le daban vergüenza; poi se ne andrà parte del “toque artigianale” del tuo nuovo apprendimento. Mira tu.
Y Gustavo... Gustavo fue la mia storia preferita. Después de quedarse sin coche, sin seguros y sin dinero, fue a buscar la bicicleta. Don Ramón le entregó su herencia sin decir palabra. El muchacho parchó la llanta en la banchetto y se fue pedalando. Con il tempo ti ho dato la possibilità di riprendere il cibo dall'applicazione. Quemado por el sol, sudado, flaco, cansado. Trabajando.
Quando Morales mi ha raccontato questo, mi ha lasciato in silenzio un lungo rato. No per rimordimento. Por algo parecido al orgullo. A volte l'unica forma di salvataggio dei figli è dejar di salvarli.
No los destruí.
Les quité la droga.
El dinero fácil.
La red.
La excusa.
La vieja madre que resolvía.
Los obligué a encontrarse con el suelo.
Y el suelo, anche se duro, enseña.
Ho trascorso un anno completo dalla mia operazione. Per allora mi cicatriz ya era una línea blanca, firme, como cierre bien puesto. Mi taller de carpenteria olía a cedro y barniz. Hacía comederos para aves, cajitas, repisas, cosas pequeñas que me devolvían la allegria esatta de construir sin deberle nada a nadie. Nel giardino crecían hierbabuena, romero y bugambilias. Verenice se había vuelto compañía, no vigilancia. En las tardes nos sentábamos a tomar café mientras el sol bajaba.
Un domingo ha invitato don Ramón e la sua famiglia a una comida. Llegaron nerviosos, vestidos con su mejor ropa. Sua moglie llevó arroz rojo, una nuera hizo agua de jamaica e los nietos corretearon entre las macetas. Don Ramón mi regalò una caja de herramienta pequeña, de madera, hecha por él mismo. “Para que guarde lo importante, doña”, mi ha detto. Yo la abrí y me dieron ganas de llorar por primera vez en mucho tiempo, no de tristeza, sino de gratitud verdadera.